Nuestra Historia

La historia de Tamales Flor de Lis se encuentra íntimamente ligada al legado cultural y ancestral arte culinario de nuestro país. De esta gran herencia, uno de los alimentos más importantes es el maíz, maravilla de la tierra de México que por siglos ha aportado al mundo una gran variedad de exquisitos platillos.

Cuenta nuestra tradición familiar que los hermanos Andrade Marroquín, al término de la revolución mexicana, arribaron a la capital mexicana procedentes de la ciudad de Pachuca, estado de Hidalgo en 1918. El capital con el que contaba esta familia, se decía, era su inagotable buen humor -requisito indispensable para la correcta elaboración de tamales- además de contar con una insustituible receta; secreto familiar heredado de generación en generación. 

Tras ubicarse durante algunos años en un pequeño local de la bonita colonia Santa María la Rivera, en 1926 se trasladan a la mítica colonia hipódromo condesa, donde nace oficialmente “La Flor de Lis”, convirtiéndose en un símbolo de la época por ser un restaurante familiar y acogedor preferido por muchos por su excelente comida y la constante atención por parte de los dueños.

Con los años, “Flor de Lis” funge como un cariñoso recuerdo de momentos agradables y trascendentales de la vida familiar, un ambiente cálido de cocina tradicional mexicana con recuerdo a un delicioso aroma de los tamales y el atole.